
Ludwik Zamenhof no sospechó el curioso destino que le sería impuesto al idioma que había creado.
Tan sólo pretendía inventar una lengua universal, que todos los hombres pudiesen aprender rápidamente. Una lengua que tuviese una gramática sencilla, estructurada lógicamente y poblada de vocablos de raíz griega y latina. Lo consiguió. Inventó el esperanto.
Diez años de investigación le llevaron al médico alemán definir su obra. En 1887 publicó La lingvo internacia(La lengua internacional), cien años más tarde la FIFA declararía al esperanto idioma oficial de los torneos internacionales de fútbol. Pocos lo saben. Cuando leí la noticia despareció por fin mi perplejidad ante los diálogos entablados entre jugadores y árbitros de diferentes nacionalidades.
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Muchas veces me pregunté en qué idioma discutían los árbitros y jugadores cuyas lenguas natales eran diferentes, discusiones que tenían lugar frecuentemente cuando los primeros cobraban penal.
¿En qué lengua se formulaban las peticiones y puteadas? Se sabe que un insulto proferido en una lengua que el interlocutor no comprende, es un insulto ineficaz. Los mismos jugadores comenzaron a reclamar que se reglamentase el uso de una lengua común en los torneos internacionales.
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¿Por qué el esperanto y no otro idioma? Las razones admitidas por la FIFA son dos. La primera es que el esperanto no es la lengua oficial de ningún país, por lo tanto la elección no favorecía a ningún equipo. La segunda es la simplicidad de su sintaxis, esta cualidad hace que pueda ser fácilmente aprendido por cualquier jugador y árbitro.
Durante el debate que precedió la decisión se precipitaron algunas propuestas interesantes.
Algunos afirmaron que se debía hablar el idioma del país en donde se jugase cada partido. En ese caso, de realizarse el torneo en Estocolmo, los jugadores y árbitros deberían previamente practicar con precisión la pronunciación del idioma sueco y enfrentar así su intrincada sintaxis. Uno de los defensores de esta moción adujo un ejemplo del terreno de la filosofía, comentó que Miguel de Unamuno había emprendido el estudio del danés para leer la obra de Kierkegaard.
Sin embargo, esta posición tenía varios problemas, por un lado favorecía en muchos casos al equipo local, y sobre todo, implicaba en los profesionales del deporte un constante aprendizaje de diversas lenguas.
No faltaron quienes postularon que se eligiese el idioma chino, la razón es evidente, es el más hablado del mundo. Por supuesto, hubo fuertes presiones para que la decisión recayera en el inglés, es tarea demasiado fácil imaginar los argumentos expuestos.
También se propuso el hebreo, “el idioma de Dios” dijeron sus promotores, “volver al latín” era el lema de los humanistas. La ocurrencia más curiosa: el sanscrito, lengua indoeuropea madre del griego y sus descendientes.
Pero finalmente, como hemos dicho, se eligió la lengua que un siglo atrás inventara el Dr. Zamenhof. Los esperantistas de todo el mundo están felices.
Yo tengo mis sospechas, las razones presentadas por la FIFA me parecen atendibles, pero creo que hay otras razones, razones ocultas, razones oscuras que fundamentan esta decisión.
Los hombres de Zamenhof avanzan, el fútbol es uno de los deportes más populares del mundo, ya se habla de la posibilidad de aplicar la misma medida en torneos de Basket y Volleyball.
Nota: El presente artículo pretende ser humorístico, la información es claramente apócrifa.
1 comentarios:
Por lo que vi esta re copado, prometo q lo leo con detenimiento y porngo un comment acorde a las circusnstancias.
nos vemos
buenisimo el blog
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